Y… ¿qué tal si Impala no es lo que en Barrancabermeja esperamos que sea?

 

Desde que se empezó a hablar sobre la construcción del Puerto de Impala, se ha dejado en manos de esta empresa la responsabilidad de contratar a todas aquellas personas que no logran ubicarse laboralmente en la industria petrolera e incluso de algunos que si lo hacen.

A su vez, instituciones educativas vienen ofreciendo programas de formación en carreras profesionales relacionadas con la logística portuaria y el transporte creando así una expectativa muy grande en la ciudad. Incluso, una de estas organizaciones promocionaba su programa prometiendo cupos laborales directos a sus estudiantes en esta empresa.

Eso estaría muy bien si tuviéramos la certeza de que Impala tiene un puesto de trabajo para todo aquél que lo desee, sobre todo si es nacido en Barrancabermeja (por aquello de la defensa de la mano de obra local). Pero….

¿Qué pasaría si, Impala no es lo que nosotros esperamos que sea?

¿Qué pasaría si, Impala no es lo que los líderes políticos nos han estado tratando de vender?

¿Qué pasaría si, en Impala solo hay disponibilidad de algunos cientos puestos de trabajo?

¿Qué pasaría si, Impala no es el nuevo Ecopetrol?

Es algo que puede ocurrir (y muy posiblemente). Impala es una filial de una empresa internacional la cual, lo que busca es tener la mayor rentabilidad posible. Al ser internacional cuenta en su plantilla con personal de confianza, quienes por su experiencia y recorrido en la misma empresa podrían venir a trabajar en el puerto.
No quiero decir con todo esto que este proyecto no sea algo bueno para la ciudad… o que no vaya a generar oportunidades laborales. Solo que, posiblemente estamos “sobredimensionando” algunos aspectos relacionados con esta empresa o identificando mal las oportunidades.
Una sola empresa no es la solución. Depende de nuestras decisiones, formación, experiencia, de quiénes somos y de quiénes queramos llegar a ser. Deshagámonos del pensamiento de TENGO QUE SER CONTRATADO PORQUE SOY BARRANQUEÑO. Vayamos más allá, pensemos fuera de la caja y apostémosle al futuro.
Ya no más buscar culpables y responsables. Mejor busquemos opciones, oportunidades. Exijamos al gobierno que nos ayude con políticas que permitan dinamizar y diversificar la economía. Así, una cantidad mayor de ciudadanos se verán beneficiados.

Pero eso sí, sin mítines, paros, marchas, bloqueos, ni polarización de la opinión. Y sobretodo, con un gran amor e interés por esta tierra y por quienes en ella vivimos.