Barrancabermeja, difícil de querer. IMPOSIBLE DEJAR DE AMAR

Un torrente de sangre a punto de bullir  corre por mis venas. El cálido abrazo del sol me hace sentir vivo y el sudor que baja copiosamente por mi frente es señal inequívoca. ¡ESTOY DE VUELTA EN BARRANCABERMEJA!

15 Años llevo yendo y viniendo a Barrancabermeja. 15 años en los que aprendí a extrañar cosas que nunca imaginé en mi adolescencia que extrañaría. 15 años en los que me he vuelto un duro critico de los males culturales que mantienen en un atraso criminal a la región y de la corrupción rampante que carcome al municipio poco a poco, sin pausa. 15 años en los que personas de diferentes procedencias me han preguntado y afirmado cosas absurdas, como que barranca es el infierno en la tierra, o que en barranca hay puestas banderas del ELN  por todas partes (no estoy inventando nada, una vez alguien me afirmó eso) o que en Barrancabermeja todos ganamos en petrodolares. TODO MENTIRA.

En los primeros años de mi “exilio”, responder a esas preguntas o escuchar esos comentarios no producía ningún tipo de reacción anormal o furiosa, tal vez algo de razón tenían. <<El calor de Barrancabermeja es terrible, de los mas terribles del mundo y Ecopetrol mantiene a prácticamente a todos en la ciudad>>  cosas así solía pensar sobre mi patria chica, pensamientos producto de la inmadurez de un adolescente y del desconocimiento de la verdadera realidad. Pero con el pasar de los años y viendo las cosas con el prisma de aquel que deja su ciudad natal, inconforme y en busca de nuevas oportunidades, empecé a apreciar belleza donde antes no la había, empecé a rememorar sucesos que pensaba no tenían ninguna importancia pero que habían dejado marcas hechas con fuego en mí; empecé a añorar los días en los que andaba por las calles sin preocupación ni  penas, a pesar de la violencia ajena circundante, porque Barrancabermeja tiene eso que no tiene nombre, el efecto mágico de hacerte quererla cuando más empiezas a despreciarla. Ni siquiera en los años en los que te desprecié hija del sol, pude negar mi procedencia, ni una sola vez, aun queriendo hacerlo en más de una oportunidad.

-¿Oiga, y usted de donde es? – La pregunta que más me han hecho en la vida y a la que siempre he dado la misma respuesta, en el idioma que corresponda, en el lugar que sea:

-SOY DE BARRANCABERMEJA- 

la tierra que me vio nacer no es la más caliente de Colombia como muchos piensan y tampoco es el paraíso económico en el que todos y cada uno de sus habitantes gana un platal mensual patrocinado por las arcas rebosantes de dinero de Ecopetrol. Barrancabermeja no es la ciudad petrolera que muchos de nuestros compatriotas de otras partes han vuelto casi un mito producto de la imaginación de quienes no conocen desde adentro la realidad del puerto petrolero. La fama de violentos es injusta, ya que si bien hablamos fuerte y regañado, el barranqueño promedio no es alguien que de buenas a primeras agrede físicamente a otro ante cualquier señal de contradicción. Pocos se parten el lomo trabajando como lo hace el trabajador barranqueño, muchas veces mal remunerado. La bonanza del petroleo hace tiempo que acabó. Barrancabermeja no es lo que el resto de Colombia piensa que es. Barrancabermeja es mucho más. Es un lugar imposible de describir solo con palabras. Más que conocerla, hay que sentirla, que sufrirla, hay que saborearla, sus amargos, sus dulces, sus sin sabores. A BARRANCA HAY QUE VIVIRLA Y hay que odiarla primero para luego amarla sinceramente y con toda el alma.

Nunca fui una persona que disfruta de los gustos del barranqueño promedio. No me gusta el pescado de río, pero Amo ir en familia a El Llanito a comer bagre con patacón y suero, de verdad que adoro hacerlo. no me gusta el vallenato, soy un pésimo bailarín y tampoco soy una persona religiosa, PERO, creo que el cantautor que más borracheras me ha patrocinado es Diomedes Díaz. Las fiestas más memorables de mi vida han sido a punta de salsa, porros, papayera, cumbias y muchos Diomedazos y cuando estoy entonado es inevitable que me ponga a bailar cual concursante de bailando con las estrellas sin importar  el ridículo enorme que ante los ojos de los demás estoy presentando.

Así lo niegue, así me disguste y así trate de disimularlo, lo barranqueño lo llevo en el ADN. Al igual que ustedes, paisanos míos, soy producto de un maremagnum de culturas, razas y etnias mezclados en  tierras indómitas que hoy en día se conocen como Barrancabermeja.

Quisiera pedir perdón, hoy que cumples un año más de vida municipal, porque no  siempre aprecié todo lo que me has dado y sigues dando. Perdón por haber sido un ciego que durante varios años no vio tu grandeza y  no apreció lo que me heredaste. Es una suplica sincera, ya que también es sincera mi adoración por lo que eres bella hija del sol,  y como lo dijo Antonio Cacua Prada:

Barrancabermeja, querida barranca, me gustas por libre, por ruda y por franca;
te quiero por negra, te quiero por blanca.
Es negra mi vieja tristeza escondida y es blanco el ensueño que impulsa mi vida.
Barrancabermeja, florida barranca, ¡ME GUSTAS POR LIBRE, POR RUDA Y POR FRANCA! 

Por los fritos de la avenida
Por el pescado del muelle y el llanito
por tus fiestas desaforadas y pasionales
por los atardeceres esplendorosos
por los finales de año más increíbles
por el gran Yuma
por Pipatón y Yarima
por el abrazador clima que me hace sentir en pie de lucha
por los amigos
por la familia
por las memorias
por el Amor
porque no cambiaría el lugar donde nací

Por todo lo anterior y por mucho más, hoy quiero gritarlo a todo pulmón; ¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS BARRANCABERMEJA!!

RIO

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