Seis meses para cambiar plomo y muerte por la paz. ¿Estamos preparados?

Colombia vive uno de los momentos históricos mas importantes de toda su existencia republicana. 6 meses para la paz. 6 meses para terminar con uno de los conflictos mas sangrientos del hemisferio occidental. Al fin llegó la hora…y puede ser un total desastre, o una bendición, un paso gigante adelante, todo depende de la madurez e inteligencia con la que asumamos el reto.

 

Las Farc y el Gobierno Nacional han fijado una fecha limite para firmar el acuerdo de paz definitivo.

23 de Marzo del 2016 será el día en el que más de 50 años de enfrentamiento entre el grupo guerrillero mas sangriento del continente y las fuerzas del estado colombiano, lleguen a su fin. Por supuesto, no a todo el mundo le gusta el acuerdo. Los mercaderes de la guerra y ese sector político que no propone nada viable para alcanzar el propósito de la paz pero critica sin parar cualquier decisión respecto a los acuerdos a los que llegan los contenedores del conflicto interno colombiano.

el acuerdo de paz por sí solo no significa que ahora Colombia será el jardín de las delicias y que de aquí en adelante todo va a ser un camino de rosas. No.

Si algo nos ha enseñado la historia es que los eventos que cambian radicalmente el devenir de una nación, como por ejemplo, guerras, revoluciones, golpes de estado, cambios institucionales o procesos de paz, siempre conducen a un crecimiento económico, cultural y social sin precedentes o por el contrario, llevan a los estados a un desastre mayor.

Barrancabermeja fue en los años 90 uno de los puntos álgidos del conflicto y por desgracia el municipio sigue viviendo las consecuencias de esos años violentos.

pero esté proceso de paz puede significar una evolución de la ciudad ya que somos el principal puerto del magdalena medio y el magdalena medio es una de las regiones donde mas impacto ha tenido la guerra entre guerrilla y estado. Pero esos cambios pueden enterrar mas a la región en el atraso si no aprendemos del pasado y si las nuevas generaciones no lideran el cambio.

Si la paz solo termina sirviendo para afianzar los monopolios existentes, es decir, concentrar mas riqueza en manos de los que siempre han manejado el país, entonces la paz no será beneficiosa y por el contrario la brecha de desigualdad será mayor. Si por el contrario este evento sirve para que las oportunidades de progreso se democraticen, para que las nuevas generaciones tengan la oportunidad de prosperar en un ambiente de tranquilidad institucional, entonces estamos ad portas de una edad dorada para el país.

La clase política que ha dirigido Colombia ha fracasado en casi todos los aspectos posibles, ahora que termina la guerra, es el momento para que los jóvenes con iniciativa tomen las riendas.

Personas con ideas frescas producto de una generación inmersa en la innovación y la tecnología deben ser quienes de ahora en adelante sean los voceros de la nación. Si después de firmar la paz quienes nos dirigen siguen siendo las mismas familias poderosas (algunas le han hecho mucho mal al país), es muy difícil que las cosas mejoren realmente. El acuerdo de paz no solo significa el fin de las hostilidades; debe ser también el inicio de un nuevo camino, el camino de la modernidad, la tecnología, los derechos humanos y la igualdad en las oportunidades.

 

Los principales detractores del proceso de paz parecen no aceptar que el plomo y la sangre no sirvieron para pacificar el país; en realidad la violencia no sirvió para nada.

Insisten en sus postulados sesgados por el odio. Parece no importarles la reconciliación de un país. Parecen no entender el significado de la palabra PAZ y no proponen nada viable. Los detractores del proceso de paz creen que un acuerdo entre guerrilla y gobierno debe terminar con una sentencia judicial que meta presos a todos los subversivos a la cárcel mediante un proceso ordinario común y corriente, idea que resulta completamente irracional. Nadie se sienta a negociar con el adversario para ser castigado de manera ordinaria y seguramente muchos actores del conflicto, tanto estatales como de la guerrilla, merecen penas severas, pero es preferible para una nación escoger la paz en vez de la venganza.

En BCABJA sí creemos en la paz. El tiempo y la historia nos dirá si estuvimos a la altura de las cicunstancias pero definitivamente el hecho de que la guerra interna que tiene azotado el país desde hace decadas termine de una vez por todas es algo que nos hace pensar que grandes cosas se nos vienen y hay que estar preparados y saberlas aprovechar.

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