Las mujeres barranqueñas y la cultura machista del puerto petrolero

El machismo no es algo exclusivo de Barrancabermeja, de hecho es algo que predomina en todo el territorio nacional con mas intensidad en unas partes que en otras, pero no se debe ni se puede negar que Colombia y Barrancabermeja son esencialmente machistas.
En Barrancabermeja existen muchos hombres que se molestan por ver a sus esposas trabajar por un salario o por ver a las “mujeres de la casa” emprender negocios o hacer “cosas de hombres” e incluso conozco varios casos de parejas que se han divorciado por el hecho que la mujer quiere ser independiente del marido económicamente hablando lo cual cae muy mal en el esposo, generando una cadena de discusiones, desacuerdos y peleas que llevan al rompimiento de la relación.
No me atrevo a decir que en Barrancabermeja tratamos mal a las mujeres (aunque en todas partes del mundo hay orates que maltratan a las mujeres y Barrancabermeja no es la excepción), de hecho me parece que las mujeres de nuestra ciudad tienen  carácter y temperamento fuertes que las protege de  los malos tratos de nosotros los hombres y en muchos casos son ellas las que toman las decisiones en la casa, pero es cuando la mujer, la llamada a ser ama de casa, decide salir de su hogar a expandir sus horizontes y a llevar dinero extra (o incluso ser la principal fuente de ingresos en un hogar) cuando empiezan los problemas.
Algo que si molesta es el trato o las cosas que se dicen muchas veces de las mujeres con cierto nivel de independencia y no se si sea envida o ignorancia, pero es frecuente escuchar a personas referirse en términos despectivos  y vulgares a estas mujeres. Tengo amigas que son grandes mujeres. Hermosas, trabajadores, independientes y no dependen ni de sus padres ni de sus parejas sentimentales. Todas ellas tienen algo en común; se sienten o se han sentido despreciadas por la comunidad. Algunas ya no prestan atención a palabras necias y simplemente viven la vida como ellas quieren; con el menor números de ataduras posible. Otras , por el contrario, viven incomodas, sienten que la gente está pendiente de cómo visten, cómo hablan, cómo se comportan; sienten que las juzgan todos los días y eso en muchas ocasiones las ha hecho pensar en abandonar la ciudad. Lo mas sorprendente de esta situación es que son muchas mujeres las que hablan mal de otras mujeres sólo porque no tienen un estilo de vida “tradicional”.
La infidelidad tiene consecuencias sociales muy diferentes dependiendo del genero de la persona que la cometa. si es cometida por un hombre, este es visto con admiración por sus amigos y conocidos e incluso los familiares se hacen los de la vista gorda o aceptan con total normalidad que el hombre en cuestion sea un “perro”. En el caso de la mujer pasa todo lo contrario. Si una mujer es descubierta poniendo los cachos una sola vez, los insultos no se harán esperar. Palabras como “perra” y “zorra”  son las mas comunes para referirse a la infiel.
Fui testigo de un caso recurrente: El novio de una mujer  fue infiel durante varios años y con varias mujeres, la habilidad del hombre para ocultar sus canas al aire era tan increíble que ella sólo se dio cuenta varios años después de empezar la relación. Los amigos del tipo preguntaban asombrados cómo hacia para que no lo pillaran y nunca nadie se sintió mal por la actitud del sujeto. Un día, la novia, cansada de tanta infidelidad decidió salir con un ex novio en represalia por los innumerables cachos que le había puesto su pareja. Unos amigos en común la vieron con el ex y desde ese día quedó tildada como “la perra esa”.

Si de verdad queremos llegar a ser una ciudad moderna (la ciudad futuro) debemos aprender a valorar a nuestras mujeres y tanto las amas de casa como las mujeres independientes merecen respeto social. Hace décadas que la cocina dejo de ser el único lugar de trabajo posible de las mujeres. Los tiempos han cambiado y  me atrevo a decir que la mayoría de mujeres barranqueñas quisieran tener su fuente de ingresos propias, libertad de vestir y lucir como ellas quieren y no como la sociedad considere que es correcto.
Las acciones de hombres y mujeres deben ser medidas con el mismo rasero y si usted es de los que se enfurece porque su mujer trabaja, ¡déjela trabajar y no moleste! Mas bien trate de disipar su inseguridad personal y alégrese por el hecho de que en su hogar habrá mas dinero por esa fuente de ingresos extra.
A las mujeres debemos amarlas con pasión y no juzgarlas como delincuentes ni verlas como bichos raros. Lo que necesitamos en la ciudad son damas que tomen la iniciativa, que sean poderosas y que vivan la vida como quieran vivirla, sin prejuicios ni malos tratos.

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