Por el derecho a morir dignamente y por decisión propia

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El señor Ovidio Gonzales; padre del conocido caricaturista “Matador”, sufre desde hace varios años de un penoso cáncer de boca incurable y doloroso. Él y su familia quieren que el suplicio termine y es por eso que han decidido que la eutanasia es  la mejor solución a tantos momentos de dolor.
Todo estaba preparado. El día y la hora habían sido fijados. Los Gonzales , con mucha tristeza en el corazón, despedían a su ser querido.
Don Ovidio sabia que iba a morir. Él lo quería. Deseaba morir lucido y con todas sus capacidades antes de que el cáncer que ya le había desfigurado la cara empezara a destruir su cerebro y continuara carcomiendole lo que le quedaba del rostro. La muerte era el mejor camino a seguir.

El viernes pasado, el Oncólogo encargado de dirigir el procedimiento, Juan Paulo Cardona, canceló a ultima hora la eutanasia aduciendo que Don Ovidio podría vivir si se le aplicaban “cuidados paliativos”. Lo anterior  hizo que la familia Gonzales tomara la decisión de interponer una acción de tutela en contra la clínica Oncologos de Occidente de la ciudad de Pereira. El señor Ovidio Gonzales lo único que quería era terminar con el dolor y abandonar su existencia material de la forma mas tranquila y menos traumática para su familia.
Esta novela de la vida real sigue en proceso y espero sinceramente que todo salga bien para los afectados en el caso.

Sé que en Barrancabermeja y en todo el mundo hay diferentes credos y religiones que por fe, no permiten que el hombre disponga por mano propia de su vida y es cierto que la vida es sagrada; es lo mas sagrado que existe, es lo único que realmente nos perteneces, pero creo que no hay cosa que dignifique mas a el ser humano que el poder decidir cuando y como morir, siempre y cuando esta decisión no afecte la integridad física y moral de alguien mas.
La vida puede ser algo muy bello, pero también puede ser una larga pesadilla. Cada hombre es una historia y cada cabeza es un mundo y muchas veces los caminos que tomamos no son los mejores, o simplemente no tomamos ningún camino y nos pudrimos en vida a medida que pasa el tiempo.
nuestra existencia pudo ser de diversas maneras, pero creo que en nuestro nicho de muerte, todos tenemos el derecho de abandonar este mundo de la forma mas digna posible. El estado debe poner las herramientas a disposición para aquellos que deseen terminar con el sufrimiento. En Colombia el derecho a morir dignamente ya está protocolizado después de que la Corte Constitucional ordenara su regulación. Es hora de empezar a ejercitar ese derecho. Es hora de empezar a dignificar  la muerte de los desafortunados.