Las mujeres santandereanas son las mas bravas del país, ¡pero cómo las amamos!

Lo han comprobado incluso mediante estudios de centros de investigación. Lo sabemos desde siempre, las santandereanas son candela pura.

Muchas diferencias culturales tenemos los santandereanos de río o “chilapos” como nos llaman y los santandereanos de la “montaña”, pero hay algo que no cambia, no importar en qué latitud del departamento se esté, nuestras mujeres son bravas, ¡muy bravas! De temperamento fuerte y frentero, nunca se quedan atrás de los hombres en nada y muchas toman iniciativas que sorprenden a personas de otras partes del país.
¡Y es que discutir con una santandereana puede ser una verdadera pesadilla! un suplicio interminable y una completa perdida de tiempo. Si las mujeres de nuestra tierra se dieran cuenta del poder increíble que tienen en los hombres, simplemente nosotros seriamos unos viles esclavos a sus servicios.

Con ellas lo mejor que se puede hacer es contentarlas lo antes posible.

Seguir discutiendo es estéril y no lleva a nada, pero alegrar a una mujer santandereana puede ser la cosa mas inteligente que usted llegue a hacer en toda su vida. Ellas saben como hacer la vida imposible, pero también pueden ser las mejores amantes sobre la faz de la tierra. Pueden pasar de ser una maquina  terrorífica de producir odio, a ser unas dóciles y cariñosas mujeres  llenas de dulzura y dispuestas a dar lo mejor que tengan. Eso depende de como usted las trate.

Las ansias de autonomía de la santandereana data de mucho tiempo atrás
; desde la época de la colonización nuestras mujeres han sido independientes y guerreras. La independencia es tal vez lo que les forja el carácter y a pesar de que la sociedad santandereana es supuestamente machista (sinceramente pienso que el machismo en otras regiones del país es mayor al de Santander) a la hora de la verdad, son nuestras mujeres las que mandan en la casa, con mano dura cuando es necesaria pero siempre con un corazón enorme dispuesto a dar amor a sus seres queridos en todo momento.

¡Nunca le contestes a su mamá si es santandereana! Un buen correazo en la espalda o en el culo se puede llevar, pero en cambio si usted siendo hijo le dice a su madre un “la quiero mucho mama” así sea escueto; seguramente las comidas empezarán a saber mejor y las porciones serán mas abundantes, a su cuarto no le faltará aseo ningún día de la semana y las novias o novios que usted tenga serán vistos con aprecio y no con desprecio.

Si usted está casado con una santandereana, ¡no le monte los cachos ni por el verraco!

Si lo llegan a pillar, el infierno en la tierra se abrirá para usted. No hay cosa mas peligrosa que una mujer furibunda y no hay mujer mas vengativa y rencorosa que las santandereanas. Si quiere que su vida siga su trascurso normal, ni por el putas le sea infiel a una bumangesa, sangileña, barranqueña, zapatoca etc. . . En cambio, trátelas con todo el cariño, respeto y amor que sea posible.

Nuestras mujeres son físicamente hermosas como pocas hay en el mundo.

De grandes caderas y facciones refinadas. cuerpos firmes, encantadoras a la vista y hacen hinchar el corazón de la dicha solo con una mirada. Ademas, si logra que su mujer santandereana se sienta querida o amada; es inevitable que un vendaval de amor y ternura llegue a su vida. Nuestras mujeres son serviciales y amables, pero es necesario que antes se sientan apreciadas para que dejen ver todo lo que verdaderamente son. Si usted logra enamorar a una santandereana y ademas de eso la contenta con detalles día a día, usted será un hombre extremadamente dichoso.

Si trabaja, estudia, hace deporte, conoce, interactúa o lo que sea con una mujer santandereana, simplemente ¡NO LA TRATE MAL! Que el único que saldrá perdiendo es usted y de seguro se va a arrepentir toda la vida de haberlo hecho, pero si en cambio la trata con decencia y respeto, esa mujer puede ser su mejor amiga, su aliada incondicional, su compañera fiel.
Santandereana que se respete tiene temperamento fuerte y carácter frentero, pero también es amorosa y protectora.

tenemos a las mejores mujeres del mundo en nuestro entorno, hay que amarlas como se lo merecen. Una rabieta de vez en cuando es  soportable a cambio de recibir el amor de las mujeres mas especiales de todo el planeta ¡Las santandereanas!

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