“¡ODIO EL FÚTBOL Y DETESTO LA SELECCIÓN!”

No sé por que algunos culpan de todos los males de la humanidad al Fútbol. No sé por qué ciertas personas cargan con un odio gigantesco por la Selección Colombia. En realidad a mi eso me resulta un poco molesto y nada comprensible. Hoy solo quiero contarles una pequeña historia sobre lo que siento por la tricolor. Tengo un dolor de cabeza bastante agudo en estos momentos, pero la necesidad de contarles esto no me deja en paz. Espero les guste.

El 0-5. Tenía 6 años en ese entonces ¡ y todavía lo recuerdo como si hubiera sido ayer! Bajo la enorme sombra de un árbol que ya no está, unas 30 personas estaban  reunidas en la esquina de calle 57 con la esquina de la carrera 15c en el barrio pueblo nuevo, diagonal al antiguo colegio Antonia Santos, al lado del parque. Una algarabía propia de un manicomio se vivía allí. Mucha gente en estado de éxtasis y con la emoción a flor de piel gritando a un enorme televisor de esos de pantalla convexa que pesaban  una tonelada. Los comentarios ultra rápidos de William Vinasco  se escuchaban por medio de un equipo de sonido a todo volumen (sigo sin entender por qué se escuchaban los partidos de fútbol a través de  un equipo de sonido o radio cuando los televisores tenían sistema de audio… Colombianadas que llaman). El primer tiempo fue de infarto. Pocos lo recuerdan, Pero Oscar Córdoba fue el héroe indiscutido del país del sagrado corazón. ¡TAPÓ DE TODO!  y nos dejaba a todos cada vez mas cerca del borde del asiento. Y entonces en el minuto 41, un pase del pibe Valderrama a Freddy Rincón terminó en el primer gol de aquel partido, ¡lo que desató la locura total!  Colombia habrá llegado 6 veces al arco argentino  y metió 5. Absolutamente nadie en el mundo esperaba ese resultado casi milagroso.  Terminé el día con la jeta llena de maizena y bailando cumbia como loco con mi abuela. El parrandón que se armó fue increíble. Hasta entonces yo nunca había metido en medio de tanto jolgorio (o por lo menos no recordaba haberlo estado) y todo gracias a 11 hombres que dejaron todo en una cancha de fútbol en un país lejano en el que los veían casi como seres inferiores y exóticos. Fue el día en que me enamoré perdidamente de la Selección colombiana de fútbol y desde entonces, muchos dolores de cabeza y muchas alegrías increíbles he vivido por igual.
Mundial de Estados Unidos. Colombia es una de las favoritas y “El Rey” pronostica que los cafeteros serán los campeones de ese mundial. . . No vale la pena recordar que Colombia jugó bien el primer partido contra Rumanía y que a pesar de eso calló 3-1. Tampoco vale la pena recordar las amenazas de muerte que recibieron los jugadores y el cuerpo técnico antes del partido contra Estados Unidos. A los colombianos solo nos importa el resultado y las derrotas las escupimos a la cara con el sentimiento de odio  y rencor. Dicen que es de sabios aprender de las derrotas. Nosotros nunca aprendemos nada de la derrota. Nefasta fue la participación de Colombia en ese mundial.
La selección está “vieja” pero logra clasificar a Francia. Solo un gol de Leider Preciado se rescata de ese torneo. Mis compañeros de colegio y yo imitamos sin parar el tumbao’ del tumaqueño y  una alegría momentánea se toma el país, lamentablemente esa alegría solo dura  unas horas. Inglaterra gana por dos goles a cero y pudo haber sido mas humillante la derrota si Faryd Mondragon no hubiera estado bajo los tres palos ese día. Eliminados nuevamente en primera ronda. Fracasábamos otra vez en un mundial de fútbol.
Palermo fallando tres penales en frente del arco  de Calero. El tino Asprilla jugando el mejor partido que le he visto a un jugador con la Amarilla en aquél 0-4 contra paraguay en Asunción, que no alcanzó para ir al mundial de Corea-Japón. Chilavert dándole un puño en la cara al Tino y Aristizabal fallando una brutal patada voladora que de seguro hubiera dejado en silla de ruedas a el arrogante arquero.  Ivan Ramiro Cordoba marcando el gol a México en la final de la Copa América en Bogotá; en fin. Son tantas las memorias que tengo sobre la selección que tendría que escribir un libro entero para contarlas todas.

…Y fueron 16 años sin ir a un mundial, 16 años en los que dejé de ver fútbol gradualmente, pero en los que siempre veía los partidos del equipo de mis amores.
Llegó ese 14 de junio. Belo Horizonte fue el escenario escogido. Suena el himno nacional y a mi se me salen las lagrimas de alegría, no por que sea de esos que posan de patriotas ante cualquier partido o conflicto diplomático con algún país vecino, si no por la indescriptible emoción de volver a ver esos colores sobre el césped sagrado de una cancha mundialista. 16 años pueden ser una verdadera eternidad y un verdadero suplicio.

Pues a mi si me molesta y mucho cuando escucho a alguien decir “detesto a la selección Colombia” ¿como se sentirían ustedes acaso si les dijeran que detestan al amor de su vida? Reconozco que es algo irracional, que es una estupidez sufrir y gozar tanto con un equipo de fútbol que no pone un solo peso  en mi bolsillo, Pero aún así, no cambio un solo momento de alegría de los que me ha dado la selección.No cambio todo ese sufrimiento ilógico casi demencial que me han producido en algunas derrotas. No cambio nada de eso,¡Nada!

Con el tiempo he madurado y ya me tomo con mucha mas calma las cuestiones referentes a partidos de fútbol, competencias y demás cosas que impliquen enfrentar a un rival sea personalmente o por medio de algún equipo o deportista con el que tenga algún vinculo imaginario. A pesar de ya no gritar improperios a los jugadores cuando les sale mal una jugada, todavía siento una gran pasión cuando juega Colombia y hoy es uno de esos días. Será difícil ganarle a Argentina, pero no imposible.
solo pido que todos aquellos que no disfrutan de la fiesta del fútbol y que detestan a la selección ,que se guarden ese odio para otro momento. Se les respeta y se les quiere pero por hoy !GUARDEN SILENCIO! que no es necesario armar camorra a cambio de llamar la atención.

Señores y señoras; es hora de volver a gritar a todo pulmón, de mandar toda la buena energía que podamos a los muchachos de pekerman, y así ganen o pierdan, yo seguiré con mi apoyo incondicional a esos guerreros que de vez en cuando le dan alegría a mi corazón y a el de casi  todo un país. ¡GRACIAS SELECCIÓN! ¡A JUGAR CON TODO Y A GANAR!seleccion-colobiana (1)